La Planta de Rograsa en Mérida recicla dos millones de litros de aceite usado al año

La planta en Mérida de Rograsa, empresa dedicada al reciclaje de aceites usados, gestiona actualmente en torno a 2,3 millones de litros de este producto, que se convierten en dos millones de material recuperado que se destina a fabricar biodiésel. La empresa acaba de obtener la nueva autorización ambiental integrada que exige la ley, según publicó ayer el Diario Oficial de Extremadura (DOE). El presidente de la cooperativa, Angel Rodrigo, explica que este permiso no se corresponde con la ampliación de su actividad o el inicio de una nueva, sino que se trata de un nuevo requerimiento de la normativa: “Hasta ahora solo hacía falta uno más sencillo y este es más exigente, pero nosotros prácticamente no hemos tenido que hacer cambios para conseguirlo, porque ya estábamos adaptados a otras normas de calidad europea”.

Rograsa lleva más de 20 dedicándose al reciclaje de aceite alimentario en la ciudad y ya se ha extendido a otras ciudades, como Sevilla, y está impulsando su expansión a América Latina, a través de la plataforma de las Méridas del Mundo. En la actualidad, factura en torno a 1,4 millones al año y en la planta emeritense trabajan 15 empleados, más 10 puestos indirectos. La empresa recoge el aceite usado por dos vías: en los establecimientos hosteleros (bares, restaurantes…) y a través de los contenedores instalados en la calle.

Mérida cuenta actualmente con 47 depósitos de este tipo, que comenzaron a instalarse en 2010, y de los que ya hay 550 en toda Extremadura. Solo en la comarca emeritense, por esta vía se recolectan 55.000 litros al año. “La colaboración ciudadana va aumentando. Nosotros mismos llevamos a cabo acciones educativas con visitas de los colegios, en los que enseñamos la planta a los escolares e incluso les regalamos un embudo”, plantea Rodrigo.

PROCEDIMIENTO:
Según el responsable de la planta, Rograsa utiliza el sistema de decantado, “sin productos químicos”, para reciclar el aceite. “Va pasando por diferentes recipientes, vamos analizando la oxidez y las impurezas”, detalla Rodrigo, hasta recuperar los aceites valorizados para plantas de biodiésel, que se venden a otras empresas encargadas de producirlo, y separar los residuos sólidos y el agua sobrante. “Estas otras dos materias se remiten a los centros de gestión especializados, donde se tratan conforme a la normativa”. La nueva autorización ambiental se otorga de forma indefinida, pero el permiso de gestión de residuos debe renovarse cada ocho años.

fuente: Periódico Extremadura